#HistoriasECT: La Guerrera que con fe lo pudo todo

A continuación, les compartimos lo que ha sido el camino en la lucha contra el cáncer de Martha, una joven que comparte su historia llena de fe, fuerza, esperanza y valentía.

Mi nombre es Martha Cifuentes y desde que dos de mis tías maternas fueron diagnosticadas con cáncer de mama, fue para mi un hábito realizarme el autoexamen. Conocía mi cuerpo completamente, y fue el 4 de enero de 2013, cuando sentí que había algo extraño, algo que describí a los doctores como una ‘pelotica’. “No hay nada de que preocuparse, eres muy joven” esas fueron palabras recurrentes en los médicos que visité durante 9 meses, yo sentía que debía llevar un seguimiento.

Fue un 20 de septiembre cuando por fin encontré al médico que me inspiraba confianza, revisó todos mis estudios desde aquel 4 de enero y aunque lo que se visualizaba en los ecos mamarios era algo benigno, él decidió sacarlo. Llegó el 23 de octubre de 2013, esa fue la fecha de mi primera operación, en los ecos mamarios que me realizaron durante 9 meses todo parecía que eran unos simples ‘quistecitos’ y que al sacarlos se terminaría la angustia. Fueron más de 15 días en espera de los resultados de la biopsia, que terminaron con un diagnóstico que no esperaba.

9 de noviembre de 2013, a mis 24 años de edad, me dieron la noticia que cambiaría mi vida completamente, llegaron los resultados de la biopsia de la operación a la que había sido sometida 15 días antes, los resultados indicaban que tenía un tumor poco frecuente en una de mis mamas llamado fibrohistiocitoma maligno, un tipo de sarcoma muy agresivo, sólo le pedí a Dios fuerzas para soportar todo lo que venía y fue así como comenzó mi lucha más importante, la de vivir.

Por recomendación de mi médico decido viajar a Caracas, pasaron dos semanas entre nuevos estudios y distintos doctores, en una ciudad en la que no vivía.
Por el tipo de tumor, poco frecuente en mamas, era importante saber si estaba localizado o venía de otro lado, sobretodo por ser un tumor que generalmente sale en los huesos. En la espera de los resultados de cada examen que me realizaban me acompañaba mi papá, nos tomábamos de la mano y pedíamos a Dios que todo estuviera bien y  gracias a ÉL así fue.

Fue Dios quién me indicó cada paso que debía dar en ese duro camino, siempre dejé que fuera él mi guía.
Fueron muchos los doctores que visité en aquella ciudad, pero como Dios siempre quiere lo mejor para mí, me envió con el ser humano más noble que he conocido en mi vida. Álvaro Gómez, el doctor que me hizo la mastectomia, minutos antes de la operación, tomó mi mano y me dijo al oído “No te preocupes por nada mi niña, que yo te cuidaré como si fueras mi hija” justo en ese momento cerré mis ojos por la anestesia, pero fueron palabras que nunca olvidaré y que siempre agradeceré.

Luego de la cirugía me indicaron que debía pasar por Quimioterapia y Radioterapia, comenzamos a preguntarnos como ibamos a hacer para costear el tratamiento, por iniciativa de unas primas, decidimos realizar unas pulseras y venderlas, con un dije diseñado especialmente para mi lucha, un corazón con un brazo fuerte que simboliza mi amor a la vida y las fuerzas que tengo para luchar por ella, junto al mensaje con el que me despertaba todas las mañana desde mi diagnóstico, “Luchar y Vivir”.

Los tratamientos para combatir el cáncer son realmente costosos y aunque recibí ayuda de algunas instituciones gubernamentales, a mi y a mi familia se nos hizo difícil costear todo el tratamiento y los estudios médicos.

@LucharYvivir, mi cuenta en instagram, fue creada para mostrarles a todos como decidí vencer al cáncer, para incentivar a la gente a conocer su cuerpo y para motivar a quienes están pasando por esta misma experiencia.

Después de haber pasado por dos operaciones, 25 sesiones de quimioterapia, 34 sesiones de radioterapia y la caída de mi cabello, mis cejas y pestañas, me encuentro aquí con unos cuantos kilogramos de mas, estrías ahora marcan mi piel y una cicatriz reemplaza uno de mis senos. Sin embargo, me veo en el espejo y me enorgullece lo que en el se refleja, porque veo vida, fuerza y valentía, veo una mujer que lucha día a día, no por ser la mas bella del lugar, sino por reflejar con una sonrisa lo que hay dentro de ella. No me avergüenzo de como luce mi cuerpo ahora porque es el lienzo de una obra de arte llamada vida, esperanza y fe.

Tengo una cicatriz de guerrera, una familia que me apoya, unos amigos que se convirtieron en mis hermanos y una sonrisa que me acompaña aún en los días más difíciles, dando gracias a Dios por las circunstancias en las que me encuentro porque aprendí el verdadero significado de la vida.

Martha Verónica Cifuentes Márquez

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